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jueves, 28 de mayo de 2015

Llegar con la tinta a salvo #UberSeQueda #EnDefensaDeUber


Los converse mojados reposan en los pies del otro asiento, mis pies todavía con algunas gotas y temblando de frío buscan abrigo bajo el tapete que en las esquinas dice “Ford”. Escribo con la tenue luz del Ikon que me lleva a casa de mi madre, no sé bien cómo llegar, pedí un Uber y los dos, chofer y yo, confiamos nuestras vidas al GPS que nos hace navegar por una ciudad inundada.

Las recientes protestas contra Uber son las que me han llevado a sacar mi pluma fuente y mi pequeña Moleskine morada en medio del tránsito de Insurgentes. Llevo más de siete meses usando el servicio de Uber y lo que más me gusta de ello es la seguridad que me da cada viaje.

Ya lo he contado en otras ocasiones, pero la situación a la que se enfrenta la Ciudad “progresiva” de los chilangos y su transporte púbico me lleva a tener que escribirlo otra vez. Hace varios años, cuando era más niño de lo que sigo siendo (aunque ahora con barba), mi madre sufrió un secuestro exprés en un taxi cuando salía de madrugada de una cirugía de varias horas. No sé si era un taxi pirata o legal, no sé si robaban por necesidad o por pura mala leche, no sé si aquellos maleantes siguen haciendo de las suyas o ya fueron atrapados, no sé si siguen vivos, no sé si me he subido alguna vez a ese mismo taxi pero con mejor suerte que mi madre; lo que sí sé es que las horas de angustia que vivió mi madre y el miedo que yo sigo sintiendo cada vez que ella se sube sola a uno de esos vehículos ahora rosas, nos cala en los huesos y nos hace recordar lo vulnerables que somos.

Después de darle un buen susto, sacarle el dinero que traía suelto y en las tarjetas, los asaltantes (o secuestradores de un ratito) la botaron lejos de toda civilización. Hace un par de años me tocó ver cómo bajaban a una chica de un taxi mientras el Tsuru con luces neón salía volando. La chic se acercó al auto en el que estaba y pidió ayuda desesperada. El taxista la había obligado a hacerle una felación mientras daban vueltas en el auto, le quitó su celular y el poco dinero con el que viajaba para dejarla lejos de su destino.


¿Es necesario que relate más anécdotas del horror para entender por qué yo y muchos otros usamos Uber? Uso Uber porque sus autos son limpios, uso Uber porque puedo leer cómodamente en sus asientos, uso Uber porque no sé cómo llegar a muchos lugares, uso Uber porque en ellos puedo montar a amigos ahogados en alcohol con la seguridad de que llegarán con bien a sus casas, uso Uber porque en ellos puedo escribir, uso Uber porque aunque suene a lugar común “lo barato sale caro”. Uso Uber porque, como ahora, he llegado fácil y rápido a mi destino con la tinta a salvo. 

martes, 3 de marzo de 2015

Solsticio de infarto de Jorge F. Hernández


  • Sólo los grandes escritores torean con pluma y libreta. 

¿Cuántas veces nos hemos preguntado qué dirían nuestros amigos si muriéramos? ¿Cuál es nuestro legado? ¿Qué dejamos de nosotros al morir? En junio de 2011 el escritor Jorge F. Hernández obtuvo, sin querer, la respuesta a esas preguntas al enfrentarse a un infarto.


Solsticio de infarto (Almadía 2015) es el título, tomado de un artículo de él mismo en el diario Milenio, de un nuevo libro que reúne las columnas publicadas por el escritor de julio de 2010 a septiembre de 2012. El libro tiene como prólogo un texto publicado por Juan Villoro cuando el infarto sorprendió a Hernández, en ese texto Villoro hace una especie de obituario adelantado o lo que podría ser la necrológica merecida por Hernández, en donde Villoro recalca que hay quienes, como él pueden lastimar su corazón de tanto usarlo. El libro también tiene en la portada, diseñada por Alejandro Magallanes, un dibujo del escritor de La emperatriz de Lavapiés cargando un corazón gigante, que como lo dijo el mismo Magallanes en la presentación, “sólo su corazón es más grande que él”.

Parte del legado de Jorge está en este libro, su Agua de azar publicada por varios años en el periódico Milenio fue un espejo romántico, humorístico e iluminador para todos los lectores que por mucho tiempo sólo leíamos el diario para encontrarnos con esos pequeños cuentos o ensayos, con un poquito de lluvia como diría Lichi, que nos hacían ver la situación del país desde muchos otros ángulos, habilidad de los grandes escritores y la verdadera literatura, como dice Jorge “darle la vuelta a la cajetilla de cigarros”.  El Agua de azar que llegaba cada jueves en papel, se terminó a finales de octubre de 2014, sin embargo el escritor de Montón de piedras (Alfaguara) nos sigue deleitando con sus columnas con las Cartas de Cuévano en el diario español El País.

Torero de joven, Jorge cambió espada y muleta por pluma y libreta, para seguir sorteando la vida en el ruedo de la literatura. Ante una historia desafiante, altanera y retadora, Jorge se pone el traje de luces y con unos cuantos muletazos remata cuento, columna o novela con el guiño poético que caracteriza su prosa. Es por esto que aseguro que un escritor como Jorge, con gran corazón,  sigue siendo torero.

(Ezra Alcázar)

Dejo un video de la presentación que se hizo en la Feria del Libro de Minería el 1 de marzo de 2015



martes, 20 de enero de 2015

UNA EDITORIAL INDEPENDIENTE DE UNA SOLA PERSONA

La Cabra Ediciones es una de las muchas editoriales independientes que hoy en día luchan en el difícil mercado editorial mexicano. Resultado de la fructífera experiencia con la revista de poesía Alforja, La Cabra Ediciones es hoy en día la única editorial independiente hecha de una sola persona, la valiente enamorada de los libros y las artes, María Luisa Passarge. Para terminar el 2014 lanzaron cuatro libros que dan una muestra del abanico de géneros que se han atrevido a publicar.

  • ·         “Cuando hago cualquier libro intento estar siempre en contacto los autores, pues leo lo que me dan y dialogo con ellos para saber por qué pusieron tal o cual cosa. Y en libros de fotografía como El rostro de las letras fue mucho trabajo en conjunto para poder hacer que las fotografías dialogaran.”
  •  “Lo que caracteriza a La Cabra Ediciones es que yo hago tanto el trabajo de edición como el de diseño y formación, siempre de la mano con los autores.”




Rayuela: Cuaderno de lactura es una de las
más recientes publicaciones de La Cabra
—   ¿Antes de ser La Cabra Ediciones había algún antecedente?
—   El catálogo viene desde Alforja, una revista de 1979 que se dedicaba a la poesía y después nos formamos como editorial de poesía, y fue cuando terminó el proyecto de Alforja que nació La Cabra Ediciones.

—   ¿Cuántos libros lleva La Cabra Ediciones en su catálogo?
—   EL catálogo en general de La Cabra comprende alrededor de 50 títulos, de los cuales 10 han salido como La Cabra Ediciones, más o menos desde 2008.

—   ...con un catálogo variado
—   Sí, lo que pasa es que a partir de que yo me quedo con La Cabra, me interesa mucho abrir el abanico de género. La poesía sí me gusta mucho, pero el arte también, y el ensayo también.


—   ¿Qué tan difícil es llevar sola una editorial como La Cabra?
—   Es algo chistoso. Por ejemplo, yo hice la maestría de diseño y producción editorial en la UAM; fui conejillo de indias en la licenciatura de diseño y en la maestría. Mi tesis fue sobre las editoriales independientes, y lo que descubrí con mi tesis y el desarrollo del trabajo es que a La Cabra lo que la caracteriza es que, de las que conozco, la única editorial que es  de una sola persona; todas las otras editoriales son de dos, tres o más personas, y aquí soy yo la que hace todo. Además también hago yo misma el diseño, las otras editoriales están hechas por editores o escritores que ponen su negocio y contratan los otros trabajos como el diseño; aquí en La Cabra yo soy la editora y diseñadora.

—   ¿Y cómo vive una editorial independiente en el mercado mexicano donde las transnacionales controlan casi a todos los sellos?
—   Es muy complicado. Hay muchísimas cosas con las que el mundo editorial en general tiene que lidiar, grandes y chiquitas. Obviamente para las chiquitas es mucho más complicado. Está todo eso del término independiente, yo creo que somos lo menos independiente del mundo, porque yo no puedo sacar un libro sola, siempre necesito el apoyo de un coeditor o mecenas que me apoye con la producción. La política de las librerías: llegan los libros, están una semana en la mesa de las novedades y después de eso se pasan a los anaqueles normales; por ejemplo, de mis libros Músculo corazón, o cuando murió Lêdo Ivo, Carlos Montemayor, de repente son como picos en nuestras ventas; pero en realidad lo que nos funciona es que la gente pida nuestros libros, prácticamente piden los libros directamente a la editorial. A través de EDUCAL u otras distribuidoras hemos logrado que nuestros libros de poesía o ensayo no caduquen, por ejemplo, a través de EDUCAL  me reportan la venta de libros de 2005 o 2007, pero finalmente nunca recupero la inversión en un libro por las ventas. Y las librerías le dan un trato muy diferente a las editoriales chiquitas.



—   Y para los lectores que están leyendo ahora esta entrevista y están interesados en conseguir alguno de estos nuevos títulos ¿cómo pueden contactar a La Cabra?

—   En internet, en la página web www.lacabraediciones.com. Hay venta en línea y están todos los teléfonos de contacto. 






*Esta entrevista fue publicada originalmente en el periódico Liberación en su edición de enero de 2015
http://www.liberacionmx.com/  

sábado, 20 de diciembre de 2014

SARAMAGO VUELVE A RETAR AL LECTOR DESDE LO MORAL Y LO LITERARIO

Pilar del Río, periodista, traductora y presidenta de la Fundación José Saramago, vino a México para presentar en la Feria Internacional de Guadalajara el nuevo libro del nobel portugués, donde se explora el negocio armamentístico y la responsabilidad personal.
Presentación del libro Alabardas en la Casa Universitaria del Libro.
José Narro Robles, Pilar del Río y Fernando Castañeda Sabido.


A mediados de 2009, José Saramago planteó en su blog la idea de escribir un libro donde trataría una idea que le había rondado la cabeza desde que le contaron la historia de una bomba que cayó en Badajoz (España) durante la Guerra Civil, pero que en lugar de explorar se abrió un mensaje escrito en portugués que decía “esta bomba no debe explotar”. Saramago escribió tres capítulos donde cuenta la historia de Artur Paz Semedo, un empleado contable de la fábrica de armas Producciones Belona S.A., que un día reflexiona sobre el poder y la destrucción, y cómo estos son los motores de la gran tragedia de la humanidad, las guerras. En esta edición de Alabardas, publicado por la editorial Alfaguara, participaron el escritor italiano Roberto Saviano, el nobel alemán Günter Grass y el poeta Fernando Gómez Aguilera.

—   ¿En qué momento y por qué decide Saramago escribir sobre el negocio armamentístico?
—   Saramago tenía la idea de una bomba que no va a explotar, pero esa idea lo venía acompañando desde hacía muchísimo tiempo, y la citaba. En un principio mencionó que le gustaría meter eso en un libro, pero no tenía la idea de hacer un libro completo que surgiera de esa historia. Hay una frase de un poema que dice “Quien se calla cuanto me callé/ no se podrá morir sin decir todo.” Yo creo que esas ideas que lo venían acompañando desde siempre, se le planteaban como una urgencia que aun sabiendo que probablemente no podría terminarla, pues tenía los días contados y lo sabía, se puso a escribirla con un empeño no sólo literario, sino moral.



—   ¿Cómo fue el proceso de escritura de Alabardas?
—   Años atrás, él había conocido Brazo de Prata (fábrica de armas en Lisboa), donde se presentó el libro y estuvieron Roberto Saviano y Baltazar Garzón. Saramago escribió esos tres capítulos, no en su sitio de trabajo pues estaba en casa con muchas dificultades de salud, pero con toda la capacidad creativa. Dejó tres capítulos acabados, y la novela ahí iba a hacer un quiebre, y estaba en el periodo de investigación de cómo podrían ser las fábricas de armas; y en ese proceso de investigación, lectura y búsqueda, fue cuando se puso definitivamente enfermo. Él sabía que la novela iba a hacer un giro, se desarrollaría una parte dentro de la fábrica y luego un final que podemos ver por las notas.

—   ¿Saramago dijo qué se debía hacer con la novela si no la terminaba?
—   Cuando te llega la muerte te da absolutamente igual cualquier cosa que esté pasando en el entorno. No hablamos nunca de eso. Entonces como no hablamos, la decisión es mía. Yo le vi leer obras inacabadas de otros autores, como el libro que estaba escribiendo Albert Camus cuando murió, incluso uno de los últimos libros que leyó antes de morir fue otra obra inacabada que yo le regalé de Thomas Maan.

—   ¿Cómo fue la traducción de este libro ahora que ya no está José para intercambiar opiniones?
—   No nos interferíamos, lo que sí hacíamos a veces es que nos leíamos fragmentos. Él leía lo que había escrito y yo le leía la traducción para ver cómo sonaba. A veces me decía “esta palabra no o esta sí…”, eran cosas mínimas. Para este libro José estaba ya muy mal, y yo me dedicaba absolutamente a José, él terminaba de escribir y yo no fui traduciendo. He traducido hasta la navidad pasada. Después de navidad me quedé un mes en Lanzarote y ahí empecé a traducir. Cuando él terminaba de escribir yo lo imprimía y los acomodaba en una carpeta roja, los quise tener ahí un tiempo para ver si lo terminaba, pero el día que recogí los folios, la impresora y el ordenador, fue como aceptar que la muerte había llegado definitivamente. El libro está tal cual como lo dejó Saramago.

—   ¿Cómo surge la idea de publicar estos tres capítulos con la colaboración de Roberto Saviano, Günter Grass y Fernando Gómez Aguilera?
—   Yo no quería publicarlo como un libro más, me parecía que el empeño ético de José se tenía que mostrar de alguna manera y pensamos que podían intervenir otros autores que de alguna forma hubieran estado relacionados con la violencia. Entonces quise esperar algo de tiempo, no quise que fuera una operación comercial, y cuando me di cuenta que era el centenario de la Guerra Mundial dije “¡vamos ahora!”. Mientras tanto, algunos de los autores que se habían planteado en un principio cuando pensamos en hacer un tomo colectivo contra la guerra, habían muerto o estaban con cáncer. Aun así la idea se mantuvo con Saviano y con Grass; uno que es una víctima y tiene que estar cuidado todo el tiempo, y otro que es un conocido antibelicista. Así que la idea se mantuvo y Fernando Gómez Aguilera contextualizó el libro.

—   En el texto escrito por Saviano para Alabardas, él cita a Saramago diciendo “Si estuviera en mis manos, yo no me iría nunca” Habiendo Saramago entendido y analizado la muerte desde Las intermitencias de la muerte, ¿cómo podemos interpretar esa cita?
—   Él lo que no quería era tener mil setecientos cuarenta y ocho años y ser una cosita como pasa, pero lo que sí decía era “yo cuando me muera quiero que pongan en mi lápida Aquí yace fulano de tal indignado, porque no se quería morir, pero quería seguir en plenitud y con toda su gente; lo que pasa es que eso era imposible. Sin embargo llega un momento en que uno se cansa, y él se cansó. Así como yo sabía que él quería mantenerse vivo cuando entró al hospital tan enfermo mientras escribía El viaje del elefante,  también me di cuenta que él ya aceptaba el final tranquilamente; es como cuando llega la noche y quieres dormir, y la muerte cuando te llega tu hora natural, no la de los 43 desaparecidos, lo que quiere es dormir y descansar.

—   En este tema de la responsabilidad personal, Roberto Saviano que participa en este nuevo libro, recientemente publicó CeroCeroCero donde a mi parecer no denuncia por completo la responsabilidad de los Estados Unidos en los problemas de la violencia y narcotráfico en México.
—   Yo he leído CeroCeroCero y me pareció un libro impresionante, y además debiéramos de leerlo todos. Fui más sensible a que faltaban datos de España y que él ha dicho que efectivamente tenía más, y tenía más también de Brasil; y de Estados Unidos habla de tantas empresas norteamericanas, de la banca… Seguramente le faltaron muchos datos, pero el mundo está transversal y piramidalmente atravesado por el narcotráfico. Pero a mí con los ejemplos que pone y las situaciones que describe de la banca norteamericana; pero es que yo creo que no le cabía el mundo entero en el libro. 

El lector normal necesita lo concreto para ver lo general, como con Artur Paz Semedo. Saviano escribió ese libro, al igual que Gomorra, porque de pequeño jugaba entre cadáveres; él no quiere hablar de la situación del mundo, habla de las personas concretas que en un determinado momento han tenido que tomar una decisión y la han tomado; desde el hombre del banco que dice que va a hacer una investigación, el periodista que se la juega, o directamente el que decide pasar al narcotráfico. A mí me parece que para escribir de estas historias en general, está muy bien escribir en lo particular, aunque eso signifique que le falte el capítulo de Brasil o México. Me parece un gran libro CeroCeroCero.


—   Pareciera que Saramago no deja de hablarle a los lectores en momentos tan duros como estos. Saramago dijo: “Podemos más de lo que imaginamos, podemos más de lo que creemos”
—   Justo ahora, el Grupo Podemos en España, que piensa que puede ganar las elecciones, nacen con esa frase. Saramago dijo en La Puerta del Sol “en el mundo existen dos superpotencias; una es Estados Unidos y la otra eres tú”. Con este libro, Alabardas, viene a decir lo mismo. Él no está propiciando un nuevo individualismo, pero sí reivindicando el valor del individuo; y que cada individuo es importante, y que puede mucho más de lo que cree. Este libro, claro es que una denuncia de las armas, de su fabricación, comercio y lo que hacen, pero sobre todo es el llamamiento a la necesidad de la responsabilidad personal. Es el libro de la responsabilidad de las personas, no pueden simplemente decir “es que no sabía” ¿cómo que no sabían los alemanes, que veían pasar los trenes cargados de gente y no se preguntaban dónde iban cuando volvían vacíos? ¿no veían salir humo? Podemos saber y tenemos que intervenir.

—   Saramago que siempre fue un hombre bien informado, tendría que decir algo sobre lo que vive actualmente México ¿cuál sería la postura de Saramago ante la violencia en la que vive el país?
—   Yo no voy a decir la postura de Saramago porque él no está para decirla, pero sí recuerdo la postura que tuvo ante la masacre de Acteal; me preguntan qué diría él, yo traigo Acteal.

—   Y la postura de Pilar del Río ¿cuál es?
—   La postura de Pilar del Río es que es algo intolerable. Es intolerable que desaparezcan 43 estudiantes, es intolerable que aparezcan fosas comunes, es intolerable que no se sepa quiénes son esas personas, es intolerable que todos los medios del estado no estén en estos momentos en solucionar las cosas. José decía de Colombia, que Colombia tenía que vomitar sus muertos, desenterrar sus muertos, porque si murieron quizás sin saber por qué, nosotros teníamos que saber por qué habían muerto. Es intolerable que los Estados no estén satisfaciendo las necesidades de los ciudadanos; y la primera necesidad es preservar la vida, y preservar la vida significa tener acceso a condiciones para encontrar trabajo, para tener alimentación, tener sanidad, y tener acceso a la cultura. ¿Qué es lo que está pasando? Algo imperdonable. Cuando la gente va a votar no vota para que los desaparezcan. Ojo, yo no digo que el gobierno sea el responsable, cuando veo “Peña Nieto, vete”, vale ¿y después? Lo que no debemos permitir es que exista este estado de cosas, y no es solamente por los de arriba, es que a lo mejor los de abajo… Y estamos otra vez en el tema de Alabardas porque lo hemos permitido, porque insisto, Peña Nieto fue votado, no vino por un golpe de estado. Aunque se hable de que los medios de comunicación orientaron el voto, ¿y la inteligencia? Es un problema complejo el de la democracia.

—   Y no es sólo Alabardas el que nos hace ponernos ante el espejo, basta recordar a los ciegos que no ven…
—   Pero esa es la responsabilidad de los ciegos: ciegos que viendo, no ven; y después de Ensayo sobre la ceguera vino Ensayo sobre la lucidez en donde la gente repente sin que le den consignas, solamente movidos por su conciencia, deciden que tienen que tomar una posición cívica; ante esa sociedad que toma su responsabilidad, el gobierno se tiene que ir y con él el sistema. Pero es porque la gente, esgrimiendo su voto, no como delegación de responsabilidad, sino como poder,  pasa lo que pasa.
Ilustración de Günter Grass que da portada al nuevo libro de Saramago.


—   Entonces Saramago no le habla al sistema ni lo invita a cambiar, sino que reta al lector y al ciudadano.
—   Los gobiernos tienen sus intereses, las llamadas razones de estado. Hace unos días el primer ministro de Italia argumentó, para la compra de una cantidad de armamento loca, que eran compromisos de estado que tenía que satisfacer. Yo grité “¿y no tienes el compromiso de estado con la gente?”, está cerrando hospitales, las carreteras son malas, el estado de derecho se cae, la sociedad de bienestar está que da carcajadas ¿y no tienes compromiso de estado con los habitantes? ¡Vete a la mierda!, como el final del libro de José.

—   Claro, un final que nos deja con el regusto de rellenar esas partes nosotros mismos. Pareciera que Saramago nos reta doblemente, desde la parte literaria y la parte moral. Vuelve Saramago a despertar a los lectores tranquilos para a desasosegarlos.
—   El miedo y la indiferencia son los peores males. Insisto, no es México, no es Portugal, no es España, no es Aznar ni Peña Nieto, es el sistema; y en ese sistema hay gobiernos más y menos cómplices.

—   Y los cómplices de abajo somos nosotros cuando somos indiferentes o nos resignamos a lo que pasa a nuestro alrededor…
—   … Artur Paz Semedo, que hace muy bien su trabajo y acaba el arma que va a matar a personas inocentes.

  *Esta entrevista fue publicada originalmente en el periódico Liberación en su edición de diciembre de 2014
http://www.liberacionmx.com/  

lunes, 20 de enero de 2014

El fin de las vacaciones

Hace más de tres años que mis periodos vacacionales son sumamente largos, dos o tres meses sin escuela contra mi semestre en la UNAM que en verdad es cuatrimestre. Las vacaciones son esos periodos de tiempo donde guardamos cientos de acciones y aventuras sin realizar. Los periodos escolares, e incluso más la primera semana de clases, están llenos de propuestas, de planeación para las vacaciones. Pasamos horas y horas con los colegas hablando de los lugares a donde queremos ir, de los libros que vamos a leer, las películas que ahora sí veremos, sin la molestia de las clases.

Me pregunto si un periodo vacacional será suficiente para hacer todas esas cosas planeadas. No lo sé. No es que sea algo imposible de descubrir, pero qué sería de nosotros si ya hubiéramos ido a todos esos museos, si ya conociéramos el final de todos esos libros.
Tengo una lista de tareas a realizar que se aparece en la planeación de cada periodo vacacional:

  • ·         Leer de corrido Finnegans Wake
  • ·         Ver un maratón de películas de Woody Allen, incluyendo Antz
  • ·         Escribir cada semana en el blog
  • ·         Ir a patinar en Reforma
  • ·         Ver tres noticieros al día
  • ·         Visitar un museo a la semana
  • ·         Conocer todas las librerías de viejo del DF
  • ·         Llevar a arreglar la bici
  • ·         Entrar a un gimnasio
  • ·         Pasar una semana sin abrir Facebook o Twitter (aceptémoslo, no se pueden los dos al mismo tiempo)
  • ·         Leer un periódico entero, de cabo a rabo. Incluyendo aquellas notas que nos enojan por estar mal hechas
  • ·         Darle una segunda oportunidad a Murakami


Sin embargo estas vacaciones las aproveché para reflexionar en algo. Descubrí que son esas cosas que nunca hacemos las que le dan sentido a nuestras vacaciones, el siempre tener algo que hacer es lo que le da sentido al añorado día en que acaba el curso.


He descubierto que yo, como aquellos personajes de Andrés Neuman, disfruto las cosas que no hago. El fin de las vacaciones llegará cuando el último punto de la lista se haya realizado. 



lunes, 20 de mayo de 2013

Entrevista con Xavier Velasco

Oriundo y reincidente colono de San Ángel, al sur de la ciudad de México. Se inició a edad temprana en la escritura, sin sospechar que el juego llegaría tan lejos, y todavía hoy cree en él como una fechoría intensa y subyugante, comparable a vivir huyendo de la ley a bordo de una Suzuki 1100. Comparte hogar con un gigante de los Pirineos; vive un largo romance con la música brasileña; escribe semanalmente en el periódico mexicano Milenio la columna "Pronóstico del clímax" y en el blog literario La leonina faena (www.xaviervelasco.com).


Foto del instagram @EquisVelasco


Xavier Velasco accedió a dar esta entrevista en la que nos habla de los 10 años del Premio Alfaguara de novela que obtuvo con Diablo Guardián. 
Agradecimientos para Xavier Velasco, Jeanette Cruz, Mariana Pérez y todo el equipo de la editorial Alfaguara que nos ayudó con la entrevista.

Link para móvileshttp://www.ivoox.com/entrevista-xavier-velasco-audios-mp3_rf_2059877_1.html





Ezra Alcázar

jueves, 28 de marzo de 2013

¿Cuánto tiempo pasará para que la gente pueda vivir tranquila otra vez?


"La violencia está en el alma del DF. No hay que buscarla, ella te encuentra. Se aparece. Anda suelta. No es una cosa nueva, (…) pero en los últimos años se ha nutrido de lo peor de nosotros mismos y del terrible horror profesional de algunos otros. Ha dejado de ser un accidente personal, o una ocasional decisión del poder. Hoy, la ley de probabilidades, apunta contra uno. (…) [Es] la fiesta de la barbarie. La desesperación de la miseria llevada al nivel de la locura temporal. (…) Esta ciudad no me la han contado, yo la he visto.” Paco Ignacio Taibo II

Han pasada ya cuatro años desde la primera y única vez que me han asaltado en la ciudad. La técnica fue buena. Eran las 14:30 horas de un jueves, un corredor lleno de árboles, iluminado por el abrasador sol que gobierna en la ciudad. A mitad del corredor un muchacho de aproximadamente unos 19 años me preguntó cómo llegar a Taxqueña, se sentía perdido, no sabía dónde estaba, las obras por la construcción del nuevo metro lo habían llevado a extraviarse y se sentía asustado. Más de una vez me he sentido perdido, a veces me gusta, muchas otras no. Decidí ayudar al muchacho, le indiqué por dónde caminar para encontrar un bus que lo llevara a su destino, cuando me quise despedir él ya tenía un gran puñal frente a mí a la altura de mi cuello.

Mi asalto fue sencillo, no hubo peligro mayor, entregándole todo lo que tenía me liberaría de una paliza segura. Años antes mi propia madre fue víctima de algo más grave. Una noche al salir de una eterna cirugía tomó un taxi para ir a casa. En el semáforo que siguió al hospital tres hombres entraron a la fuerza en el taxi, el taxista era uno de ellos, todo lo habían planeado, era uno de esos “secuestros exprés”. Para ella el evento fue algo traumático, desde entonces sus taxis siempre son de sitio y procura no salir tarde de casa.



Hoy me han puesto en un dilema. Llegué a casa y antes de subir me quedé platicando en el auto de la persona que me trajo, mientras platicamos vimos cómo un taxi se detuvo frente a casa y dejó a una chica, todo parecía muy normal hasta que la chica se acercó, con lágrimas en los ojos y una cara destrozada la chica nos pidió auxilio –Ayuda, por favor. Me han asaltado– no supe que hacer, circulaban por todos lados historias en que la gente finge ser asaltada para asaltarte a ti, también quedaba el referente de mi asalto. Sólo me quedó sacar el celular y llamar a la patrulla, informar de todo lo que había sucedido, decirles que la chica necesitaba ayuda y que no me quería arriesgar a un asalto más. Después de tres minutos la policía no llegaba, me sentía mal. Encendí el auto y decidí ir yo mismo por la policía. No habían pasado ni diez minutos cuando la policía, los vecinos con sus perros y nosotros estábamos con la chica, ya sin miedo a un posible asalto disfrazado siniestro a una chica. Ella fue obligada tener sexo oral con el chofer, la despojó de sus posesiones y la arrojó lejos de su casa, donde ella no tuviera opciones para pedir auxilio.

La ciudad no está blindada contra el crimen, el que no nos encontremos cuerpos colgados en los puentes, como hace dos años en Guadalajara, no significa que estemos exentos de criminales. Han llegado a mí muchas historias de robos en taxis, en taxis que no están bien regulados por el gobierno. ¿Cuántas personas más deben ser secuestradas? ¿Cuántas chicas más deben ser obligadas a lamer el grotesco falo de un taxista degenerado? ¿Cuánto tiempo pasará para que la gente pueda vivir tranquila otra vez?


jueves, 3 de enero de 2013

"El material literario se resiste a ser narrado"


Acompañado de una infusión mágica que cualquier soñador creería le da inspiración y un llavero del Necáxa en la mano izquierda, Juan Villoro, uno de los principales escritores latinoamericanos contemporáneos accedió a dar una entrevista para el blog los inconquistables, porque Juan Villoro más que ser inconquistable es un hombre que ha conseguido conquistar todos los géneros literarios.


Foto: @BaryPao



Nacido en el Distrito Federal de México el 24 de septiembre de 1956, tras estudiar sociología en la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) y asistir al Taller de Cuento de Augusto Monterroso, de 1976 a 1977 fue becario del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) en el área de narrativa. Condujo el programa de Radio Educación El lado oscuro de la luna de 1977 a 1981 y de 1980 a 1981 fue jefe de actividades culturales en la UAM. Agregado cultural en la Embajada de México en Berlín entre 1981 y 1984, dentro de la entonces República Democrática Alemana, colaborador en publicaciones como Cambio, Gaceta del Fondo de Cultura Económica, El País, Letra Internacional, ABC, Diario 16, Crisis, El Malpensante, Letras Libres, Proceso y Vuelta, fue también jefe de redacción de Pauta y director de La Jornada Semanal, suplemento cultural del diario La Jornada, de 1995 a 1998.

Foto: @aikossss


En esta entrevista Juan Villoro nos habla de su infancia, de su faceta de lector, de sus inicios en la escritura y de la política actual , así como también nos da su punto de vista del universo digital que cada vez es más pisado por los mexicanos. 

http://www.ivoox.com/entrevista-juan-villoro-audios-mp3_rf_1683974_1.html


martes, 25 de diciembre de 2012

"Por la noche la soledad desespera"


La relación con mi ciudad siempre ha sido misteriosa, nací aquí y aquí espero morir. Cada vez que salgo de ella, cosa rara en la cotidianeidad personal, me siento muy mal, mi organismo no funciona bien, mi cabeza no piensa igual y mi espíritu permanece lánguido.

Salí a la calle a buscar los eventos y personajes del día a día, el carro que casi te atropella, la señora que te mira extrañada, el hampón que intenta asustarte, los niños léperos del parque, el “viene viene” de los tacos, el empujón y el pellizco en el metro, el olor de los cafés, la pestilencia de los vagabundos, las “súplicas” de los mendigos, las malas historias de los que piden dinero en los autobuses, los vendedores ambulantes, los “hidalgos” del metro que no dejan sentarse a las mujeres, la locura de la misma ciudad.

Es triste, la ciudad vacía, me hallo en este momento solo.

Camino y camino pero no encuentro nada más que los altaneros gatos que no se quitan cuando paso con mi perro, no sé si ellos estén conscientes del poder de sus fauces, pero yo sí así que decido irme por otro lugar.
La ciudad me tiene saudoso, no sé explicarlo bien y por eso me describo así, saudoso.

Estoy a punto de correr a una de esas plazas que siempre están llenas en busca de un empujón, en busca de los malos modos de la gente, en busca de la persona amable del día, en busca de las historias de esas personas que a diario llenan mi aburrida existencia. Me encuentro en el semáforo, podría atravesar ya, pero sólo estoy esperando a que un carro pase para poder correr frente a él y sentir la adrenalina que produce la proximidad al dolor.

La temporada decembrina me gusta menos de lo poco que ya me gustaba, la melancolía parece venir de la mano de la alergia y los antihistamínicos, las deudas y uno que otro regalo que mañana no recordaré.


"Y la ciudad, ahora, es como un plano
De mis humillaciones y fracasos;
Desde esa puerta he visto los ocasos
Y ante ese mármol he aguardado en vano.
Aquí el incierto ayer y el hoy distinto
Me han deparado los comunes casos
De toda suerte humana; aquí mis pasos
Urden su incalculable laberinto.
Aquí la tarde cenicienta espera
El fruto que le debe la mañana;
Aquí mi sombra en la no menos vana
Sombra final se perderá, ligera.
No nos une el amor sino el espanto;
Será por eso que la quiero tanto."
                                  JORGE LUIS BORGES